La vida imita al arte y, como en la Commedia, se divide en círculos, solo que concéntricos. Cada uno comienza en un punto, sin saber ni cómo ni cuándo y desde allí vamos dibujando paso a paso el ojo de la cuerda del ahorcado, que aprieta su hechura a la medida de nuestro dolor. Remolinos de otoño que tiñen el paisaje año tras año. En su corazón inmolado sobre un colchón de hojas doradas, que no pierde su intensidad a pesar del tiempo y la distancia, late apretado y mudo, un viejo dolor que es también amor a oscuras y en silencio. ¿Será que solo así, los amores permanecen suspendidos en la eternidad? ¿Por qué no ser feliz , entonces, al saber que lo hemos conocido? ¿El suyo ha muerto, como muere todo, apenas sopla la primera brisa otoñal? ─ Bella ragazza, ¿vienes esta noche a la fiesta? ─Pues claro, patrón. ¿Cómo perderme los festejos después de tanta...
Comentarios
Publicar un comentario
Deja una señal de tus pasos...