La vida imita al arte y, como en la Commedia, se divide en círculos, solo que concéntricos. Cada uno comienza en un punto, sin saber ni cómo ni cuándo y desde allí vamos dibujando paso a paso el ojo de la cuerda del ahorcado, que aprieta su hechura a la medida de nuestro dolor. Remolinos de otoño que tiñen el paisaje año tras año. En su corazón inmolado sobre un colchón de hojas doradas, que no pierde su intensidad a pesar del tiempo y la distancia, late apretado y mudo, un viejo dolor que es también amor a oscuras y en silencio. ¿Será que solo así, los amores permanecen suspendidos en la eternidad? ¿Por qué no ser feliz , entonces, al saber que lo hemos conocido? ¿El suyo ha muerto, como muere todo, apenas sopla la primera brisa otoñal? ─ Bella ragazza, ¿vienes esta noche a la fiesta? ─Pues claro, patrón. ¿Cómo perderme los festejos después de tanta...
Una lindura esta poesía, Vivian! Sencilla y redonda...como la luna!
ResponderEliminar=)
Un abrazo fuerte
Me ha gustado por la sencillez.
ResponderEliminarBeso liso.
Precioso poema, Vivian. Un canto a la maternidad, como un rorro para adormecer al bebé. Un abrazo!
ResponderEliminarPero que belleza!!!!, delicado, cálido, dulce.
ResponderEliminarHola querida Vivian. Que sepas que te he nominado para el Blog Recognition Award. No soy mucho de nominaciones, sin embargo acaban de nominarme y como hay que nominar a blogs interesantes he pensado en el tuyo porque siempre hace que tenga más visibilidad. Si te animas, puedes recoger el premio en el siguiente enlace:
ResponderEliminarhttps://lascosasqueescribo.wordpress.com/2018/10/22/nominada-para-el-blogger-recognition-award-2018/
Es precioso!
ResponderEliminarMúsical, dulce y casi hipnótico por su sencilla belleza.
Muy a tono con mi aporte maternal😀
Gracas a ti por la generosidad de preparar este encuentro juevero.
Besos